Los días 10, 13 y 14 de noviembre, iniciamos los cursos de extensión universitaria de la UNED con una mirada sobre la extraordinaria base naval de Ferrol a lo la largo de la Edad Moderna. Inscripiciones en el siguiente enlace: https://extension.uned.es/actividad/idactividad/46295
«El paisaje no es solo un lugar, sino una experiencia emocional que se construye a través de la luz, el color y la forma.» Wolfgang Tillmans
Tras un año de intenso trabajo en silencio, Jesús Risueño nos ofrece nueva obra (Galería Xerión-A Coruña, del 6 al 28 de febrero). En esta ocasión, la obra del maestro se erige como un fascinante puente entre la abstracción y el paisaje, una exploración que invita al espectador a sumergirse en mundos donde el color se convierte en protagonista. Su enfoque innovador hacia el cromatismo redefine lo que entendemos por paisaje, invitando a una reflexión profunda sobre la percepción del entorno y las emociones que este evoca.
Los paisajes de Risueño revelan un mundo vibrante donde los tonos danzan entre sí, creando composiciones que son tan visuales como emocionales. Utiliza paletas ricas e intensas que evocan sensaciones diversas; desde la calidez del atardecer hasta la rudeza del granito atlántico. Pareciera que su intención fuese capturar la esencia misma del lugar más allá de su representación literal. Uno puede sentir cómo cada color cuenta una historia. No es baladí, hay mucho aquí de la primara juventud del autor, vivida muy cerca de las playas de Ribadeo: As Catedrais, Benquerencia; vistas hoy a través de la mirada experta de un fabricante de temblorosos recuerdos, expresados con la exactitud de un relojero o la de un pulidor de lentes.
En las playas de Ribadeo, es sabido, los colores de la mar se funden con el cielo en un abrazo eterno. Las olas dibujan patrones efímeros en la arena dorada, mientras que las rocas se convierten en esculturas abstractas esculpidas por el tiempo. Cada atardecer transforma el paisaje en una obra maestra cambiante donde la luz y la sombra juegan su danza. Esta perspectiva resalta los elementos abstractos presentes en este entorno natural, invitando a reflexionar sobre cómo percibimos y sentimos unos paisajes únicos.
El paisaje abstracto en su trabajo es otro elemento fundamental, despojando al entorno natural de detalles superfluos para enfocarse en formas y colores puramente expresivos. Aquí, Risueño juega con la relación entre lo figurativo y lo abstracto; las formas pueden recordar vagamente campos, playas o acantilados, pero rápidamente se liberan para convertirse en estructuras autónomas llenas de dinamismo. Esta dualidad permite al espectador proyectar sus propias experiencias sobre obras que son y se muestran, además, técnicamente impecables.
Un rasgo distintivo en mucha de la obra presentada son sus dípticos —composiciones divididas en dos paneles que dialogan entre sí— ofreciendo múltiples lecturas e interpretaciones según cómo sean observadas. Este formato le permite explorar contrastes dentro del mismo tema, variando la temperatura del color para acentuar ese sentimiento de tiempo y evolución. Los dípticos no solo enriquecen la narrativa visual, sino que también convierten al espectador en parte activa del proceso creativo.
Risueño aparece hoy particularmente consciente acerca de cómo la temperatura del color influye en nuestras emociones y percepciones espaciales. Utiliza tonos fríos —azules profundos o verdes suaves— que evocan tranquilidad o introspección, jugando con la calidez complementaria de las arenas. Este juego con las temperaturas del color construye atmósferas únicas dentro cada obra y establece conexiones emocionales directas con quien observa.
A la vez, su incursión hacia elementos geométricos añade otra capa intrigante a su trabajo pictórico. En muchos casos combina estas formas con paisajes abstractos creando un diálogo interesante entre orden caótico e irregularidades naturales. Las líneas rectas e intersecciones precisas aportan estructura a composiciones fluidas llenas de movimiento emocional; surge así una tensión creativa notable entre la rigidez formalista y la libertad expresiva. Su uso magistralmente deliberado tanto del color como de la forma, en realidad, una exploración envolvente del paisaje abstracto, en ocasiones con diálogos íntimos mediante dípticos, su atención meticulosa hacia temperatura coloreada y su constante aventura buscando nuevas posibilidades donde la geometría surge suavemente; logra redefinir nuestra aproximación estética actual ante estas nociones clásicas, siempre están los Delonay, permitiendo abrir puertas inesperadas hacia nuevos horizontes interpretativos. Su pintura no solo invita a ver —sino también a sentir— mientras nos lleva juntos por ese fascinante camino de la creación. Una vez más, Jesús ha acertado.
Estudiar y recordar la verdadera articulación de un poder considerado en ocasiones absoluto, será la tarea esencial de este curso. Frente a este “paradigma estatalista” bandera de la gran historiografía tradicional, se alzaron ya hace años voces como las de Bartolomé Clavero, Pablo Fernández Albadalejo o Antonio Hespanha para desvelar, como ya había visto Tocqueville, una realidad mucho mas rica, poliédrica, donde la resistencia jurisdiccional, el peso de la ley, frente a la “potestas” real, las “resistencias” de las ciudades, la Iglesia, las corporaciones, la nobleza, los gremios y tantos otros entes sociales, demostraron a lo largo de la historia de nuestro Antiguo Régimen, que no existía solo un poder, había también poderes contradictorios al del rey y, desde luego también resistencias, a veces muy sonoras, por parte de aquellos que habían caído del lado “pechero” de la historia, comenzando por el rechazo a la mera detracción fiscal. Como sostenía Pierre Goubert, se trataba de “organismos muy vivos que solo serían rentables si se trataban con cuidado”.