Del Obelisco Capital Federal A Rosario Monumento a La Bandera ( Ida y Vuelta)
Abrazo la Vida
Las estrellas apagadas, los días opacos, el tiempo en blanco, la luna dividida y las horas de cerrazón…
¡Olvidalas!
Las espinas largas y hondas, los secretos angustiosos y tristes, las piedras altas e insalvables…
¡Olvídalas!
los vuelos que se te quedaron a ras de la tierra
el lucimiento de la vanidad, la máscara del hombre… Olvidalos!
No vivamos hacia atrás.
No demos la espalda a la luz.
No nos reflejemos en lo que pasamos. No nos aferremos al mism0 punto de partida.
Párate en la proa de tu barco, levanta de nuevo las velas, mira hacia lo largo y lo ancho del mar… cuando te convenzas de su inmensidad encontrarás otro camino y, cuando mires al cielo parecerás gaviota que apartándose de todo encuentra el camino.
Con el andar aprendes, con el presente renaces y con el futuro sueñas. Vivir empezando, es la forma de llegar.
.Abrazo la Vida con la esperanza, que nació de todos los Olvidos!
Jorge Ferrari
De niño, padeció un ataque de poliomielitis en sus miembros motores. A los 10 años quedó sin sus padres, se crió junto a la ayuda de amigos, de esos que nunca faltan en la vida.
A los 13 años, abraza al deporte sin dejar sus estudios, movilizándose con muletas.
También aprendió a hacer artesanías, las que vendía y vende aun, para vivir dignamente de su trabajo.
Formó parte de la preselección Argentina de básquet en silla de ruedas en el año 1965.
Intervino en Torneos Nacionales de Natación, Alzamiento de Pesas, Tenis de Mesa
Y Básquet.
En el año 1969 se casa y la vida le concede hijos con su amada mujer.
Comienza nuevamente la actividad deportiva, al saber que su hijo Diego, adquiere el HIV.
Este impacto en su vida, lo sumerge a incorporarse nuevamente al deporte, ya de
Manera individual, elije el maratón en silla de ruedas, la razón, darle a su hijo en el silencio del esfuerzo y el sacrificio… Su voluntad.
En una vieja silla de competir prestada, dedicaba su tiempo al entrenamiento duro y apasionado ante los ojos de su hijo.
Así le prometió el ganar de la carrera Adidas, obtener el podio y regalarle el primer puesto, su arriesgado regalo, se convirtió en realidad. Su primera carrera, su primer triunfo, significo el comienzo de la esperanza para su hijo, quien descubrió los valores de la vida, pero inevitablemente fue vencido por ese mal.
En 30 de febrero del 2005 pierde a otro hijo en un accidente automivilistico… aun así, Jorge no bajó los brazos. Participó en un total de 360 carreras competitivas de las cuales en 270 accedió al pódio y mantiene la esperanza viva, sus ganas y su amor al prójimo. Ocho horas diarias dedica a su entrenamiento, se retiró de las competencias para dedicar largas horas de trabajo físico y realizar el Maratón de la Esperanza, Prevención y Lucha Contra el SIDA.
Jorge Ferrari (hijo)
