Los panes negros

Pan-negro

Los panes negros

xeeds2n aquel tiempo, Nicolás Nerli era banquero en la noble ciudad de Florencia. A la hora de tercia se encontraba ya sentado ante su pupitre, y a la hora de nona aún estaba allí sentado, haciendo cuentas todo el día en sus tablillas. Nicolás Nerli prestaba dinero al Emperador y al Papa. Y si no le prestaba dinero al diablo era porque temía hacer malos negocios con el que nombramos el Maligno y que no carece de artimañas.

Era audaz y desconfiado. Había adquirido grandes riquezas y despojado a mucha gente. Por ello era respetado en la ciudad de Florencia. Vivía en un palacio en el que la luz que Dios creó no entraba sino por estrechas ventanas; eso era por prudencia, pues la mansión de un rico debe ser como una ciudadela y los que poseen grandes bienes hacen bien en defender por la fuerza lo que han adquirido por la astucia.

El palacio de Nicolás Nerli se encontraba pues provisto de rejas y cadenas. En su interior, los muros estaban decorados con pinturas de expertos maestros que habían representado en ellas las Virtudes como mujeres, los patriarcas, los profetas y los reyes de Israel. Los tapices expuestos en las habitaciones ofrecían a la vista las historias de Alejandro y de Tristán tal como las cuentan en los libros. Nicolás Nerli hacía brillar su riqueza en toda la ciudad por medio de fundaciones piadosas.

Había mandado construir un hospital en la zona de extramuros cuyo friso, esculpido y pintado, representaba las acciones más honorables de su vida; en reconocimiento por las sumas de dinero que había donado para acabar Santa María la Nueva, su retrato se hallaba expuesto en el coro de esta iglesia. Se le veía en él arrodillado, con las manos juntas, a los pies de la Santísima Virgen. Se le reconocía por su gorro de lana roja, su abrigo forrado, su rostro rollizo y sus ojillos despiertos. Su buena esposa, Mona Bismantova, con expresión honesta y triste, que se podría pensar que jamás nadie hubiera obtenido de ella algún placer, se hallaba al otro lado de la Virgen, en humilde actitud orante. Aquel hombre era uno de los primeros ciudadanos de la República; como no había hablado jamás mal de las leyes y no se preocupaba en absoluto de los pobres ni de aquellos a los que los poderosos del momento condenan a pagar multas o al exilio, no había disminuido nada, en la opinión de los magistrados, la estima que había adquirido a sus ojos por su gran riqueza.

Una noche de invierno, al regresar a su palacio algo más tarde de lo habitual, fue rodeado ante el umbral de su puerta por un grupo de mendigos medio desnudos que le tendían la mano. Los apartó con duras palabras. Pero el hambre hace a los hombres ariscos y osados como los lobos: formaron un círculo a su alrededor y le pidieron pan con voz quejumbrosa y ronca. Estaba inclinándose ya para recoger piedras y lanzárselas, cuando vio llegar a uno de sus criados que llevaba sobre la cabeza una cesta de panes de centeno, destinados a los empleados de las cuadras, de la cocina y de los jardines.

Hizo una señal al de los panes para que se acercara, y, sacándolos de la cesta con ambas manos, les arrojó los panes a los menesterosos. Luego, entró en su casa, se acostó y se quedó dormido. Mientras dormía, sufrió un ataque de apoplejía y murió tan de repente que creía que se encontraba aún en su lecho cuando vio, en un rincón oscuro, a San Miguel iluminado por el resplandor que irradiaba de su propio cuerpo. El arcángel, con la balanza en la mano, estaba cargando los platillos. Al reconocer en el platillo que pesaban más las joyas de las viudas que guardaba como fianza, la multitud de recortes de escudos indebidamente retenidos y algunas piezas de oro muy bellas, que sólo él poseía y que había adquirido por usura o por fraude, Nicolás Nerli reconoció que era su vida, ya finalizada, lo que san Miguel estaba pesando en su presencia. Miró atento y preocupado.

-Señor San Miguel -le dijo-, si ponéis en un platillo todas las ganancias que he obtenido en mi vida, colocad en el otro, os lo ruego, las hermosas fundaciones con las que he puesto de manifiesto mi piedad. No olvidéis la cúpula de Santa María la Nueva a la que contribuí financiando la tercera parte, ni el hospital de extramuros, que he construido por completo con mi dinero.

-No temáis, Nicolás Nerli -respondió el arcángel-. No me olvidaré de nada.

Y con sus manos gloriosas colocó en el otro platillo la cúpula de Santa María la Nueva y el hospital con el friso esculpido y pintado. Pero el platillo no se movió. El banquero sintió gran inquietud.

-Señor san Miguel -dijo de nuevo-, buscad bien. No habéis colocado en ese platillo de la balanza ni mi hermosa pila del agua bendita de San Juan, ni el púlpito de San Andrés, en donde está representado el bautismo del Nuestro Señor a tamaño natural. Es una obra que me costó muy cara.

El arcángel colocó el púlpito y la pila encima del hospital en el platillo, que tampoco se movió. Nicolás Nerli empezó a notar que su frente se inundaba de un sudor frío.

-Señor arcángel -preguntó-, ¿estáis seguro de que vuestra balanza funciona correctamente?

San Miguel respondió sonriendo que, al no ser la balanza como las que usan los lombardos de París ni como las que usan los cambistas de Venecia, aquélla no carecía en absoluto de exactitud.

-¡Cómo! -suspiró Nicolás Nerli, completamente lívido-, ¿la cúpula, el púlpito, la pila, el hospital con todas sus camas, no pesan, pues, más que una brizna de paja o que el plumón de un pájaro?

-Ya lo estáis viendo, Nicolás -dijo el arcángel-, y, hasta el momento, el peso de vuestras iniquidades es muy superior al peso ligero de vuestras buenas acciones.

-Voy a ir al infierno, pues -dijo el florentino. Y sus dientes castañeteaban de espanto.

-¡Tened paciencia, Nicolás Nerli -prosiguió el pesador celeste-, paciencia! No hemos terminado aún. Nos queda esto.

Y el bienaventurado Miguel tomó los panes de centeno que el rico les había lanzado a los pobres la víspera. Los colocó en el platillo de las buenas obras, que descendió de repente, mientras que el otro subía, quedando ambos platillos al mismo nivel. El fiel de la balanza no se inclinaba ni a la derecha ni a la izquierda y la aguja indicaba la igualdad perfecta de los dos pesos. El banquero no podía creer lo que veían sus ojos. El glorioso arcángel le dijo:

-Como estás viendo, Nicolás Nerli, no eres apto ni para el cielo ni para el infierno. ¡Anda, regresa a Florencia! Multiplica en tu ciudad esos panes que diste con tus manos, de noche, sin que nadie te viera, y serás salvo. Pues no basta con que el cielo se abra para el ladrón que se arrepiente y para la prostituta que llora. La misericordia de Dios es infinita: es capaz de salvar incluso a un rico. Sé tú ese rico. Multiplica los panes cuyo peso puedes ver en mi balanza. ¡Anda!

Nicolás Nerli se despertó en su lecho. Decidió seguir el consejo del arcángel y multiplicar el pan de los pobres para lograr entrar en el reino de los cielos.

Durante los tres años que pasó sobre la tierra después de su primera muerte, fue caritativo con los menesterosos y muy generoso en limosnas.

 Anatole France  (1895)

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Amarme

¿Si yo no soy para mí, quién será para mí?

¿Si sólo soy para mí, quién soy yo?

¿Y si no ahora, cuándo?

Rabí Hillel

Niño geopolítico mirando el nacimiento del hombre nuevo,obra de Salvador Dalí

Niño geopolítico mirando el nacimiento del hombre nuevo,obra de Salvador Dalí

Amarme

Independientemente de nuestro género sexual, todos poseemos un aspecto femenino y un aspecto masculino internos y la relación entre éstos – la pareja interior – tiende a reproducirse en nuestros vínculos.

Solemos relacionarnos con los aspectos exteriores de la vida a través de su correspondencia con nuestros patrones internos. Así, cuando nos atrae otra persona, la misma está espejando aspectos tanto conscientes como inconscientes de nuestro propio ser.

Habitualmente esperamos que el otro/a nos proporcione aquello de lo que carecemos, o creemos carecer. Muchos de los conflictos que atravesamos en la vida tienen una trastienda de baja autoestima. En las dificultades dentro del ámbito de la pareja, en el plano laboral, en las relaciones con familiares y amigos existen siempre zonas profundas en las que no confiamos. Algunas tienen que ver con creencias de base, que desmoronan la fe en nosotros mismos de manera visible y obvia; otras son creencias que subyacen bajo capas de un aparente “todo está bien”.

Construir la propia autoestima es plantar las semillas para amarse a sí mismo, la base para cualquier relación amorosa con otra persona.

Al mencionar la idea de amarse más y mejor a sí mismo podríamos temer caer en un amor narcisista que, más que acercarnos, nos aparte del resto de la humanidad. Esta propuesta no implica quedarnos, como Narciso, prendidos al propio reflejo en el estanque, embelesados con nuestra imagen. Se trata más bien de reconocer y revalorizar todo lo que tenemos de positivo. Cuando nos conectamos con nuestras partes más luminosas y amorosas absorberemos la energía necesaria para ingresar también en los rincones más oscuros, construyendo así una percepción más plena de quién somos verdaderamente.

La forma en que nos describimos colorea todas nuestras experiencias. ¿Quién sabe desde cuándo o desde quién comenzamos a definirnos de determinada manera? Lo cierto es que todas nuestras ideas y pensamientos producen resultados, y nuestros diálogos internos son la base sobre la cual construimos nuestra experiencia de la realidad. Todo cuanto consideremos real o verdadero se convierte, eventualmente, en una realidad para nosotros.

Es clásico el ejemplo de quien cree que es rechazado por otros. Sin proponérselo, su actitud y su expresión hacen que efectivamente lo rechacen. Si tengo la idea de que no soy lo suficientemente valiosa como mujer y que debido a ello mi pareja me abandonará, comenzaré a aferrarme, a exigir, a reprochar y controlar, y estas reacciones lo inducirán eventualmente a distanciarse y/o a abandonarme, confirmando así mi creencia.

Estas son las famosas profecías auto-cumplidas, en las que terminamos creando lo temido, atrayendo hacia nosotros precisamente aquello que tratábamos de evitar.

A todos nos hubiera gustado escuchar frases amorosas de nuestros padres, y nos gustaría que nuestra pareja y amigos nos dijesen cuánto valemos. Sin embargo, nos cuesta decírnoslo a nosotros mismos.

Tendemos a esperar que sean los demás quienes retruquen nuestra percepción negativa con halagos, felicitaciones y miradas de aprobación. Sin duda es agradable recibir alabanzas, pero esa dosis de autoestima foránea no es duradera ni suficiente.

Lamentablemente, vivimos con la sensación de que el amor está fuera de nosotros, que es algo que nos dan o nos quitan, un regalo, un premio, algo que merecemos o dejamos de merecer en función de que cumplamos con determinados requisitos (ser jóvenes, delgados, atractivos, inteligentes, exitosos, carismáticos, etc.)

Desde pequeños recibimos una serie de mensajes sobre el amor que nos condicionaron, haya sido esto debido a actos, frases escuchadas o sensaciones corporales basadas en acontecimientos vividos, y/o en la interpretación personal que realizamos en función de éstos.

Hoy, ya adultos, necesitamos redefinir nuestra noción del amor.

Para ello, puede ser útil formularnos y responder a las siguientes preguntas:

¿Cuánto soy capaz de amarme a mí mismo?

¿Cuánto me disgusto, critico, condeno, amonesto?

¿Cuánto soy capaz de cuidarme y darme lo que necesito?

¿Cuánto placer me permito tener en mi vida cotidiana?

¿De qué formas me descuido y me abandono?

¿Cuán desarrollada está mi capacidad para dar y recibir? ¿Cuál me resulta más fácil, y por qué? (Frecuentemente preferimos dar a recibir ya que esto último implica mayor vulnerabilidad).

¿Cuán desarrollada está mi capacidad para mostrarme auténticamente? ¿Cuándo me expreso como realmente soy y cuándo muestro una de mis máscaras?

¿Cuál es la creencia personal que más necesito modificar para poder aceptarme y amarme sin condiciones ni exigencias inalcanzables?

Cuando logro darme cuenta de que soy mi propia fuente de amor, todo cambia de dirección – yo soy responsable de transformarme y darme aquello que espero del afuera.

El amor no existe afuera de nosotros – debemos buscarlo en su morada íntima que es nuestro propio corazón.

¿Quién si no yo puede aceptarme y amarme con todas mis características? ¿Quién si no yo conoce la historia de mi niño interno, no para lamentarme sino para sanar mis propias heridas? ¿Quién si no yo tiene en su poder el pasaje de ida y vuelta hacia lo profundo de mi corazón?

Trabajar para construir la propia autoestima es un acto de amor – amor hacia uno mismo que se traduce luego en una mayor capacidad de amar realmente a los demás.

Alicia Schmoller

 

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Bruce Springsteen – Streets of Minneapolis 

Bruce Springsteen (The Boss), siempre comprometido y solidario con las causas que considera justas, no se arruga y en un tiempo record ha creado una canción reivindicativa sobre los hechos que se están viviendo en Minneapolis, protagonizados por los más de 3.000 agentes federales el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) allí desplazados y que el músico calificó como un “estado de terror” provocado por las políticas del presidente Donald Trump.

Escribió este tema el 24 de enero, dedicandolo a la memoria de Alex Pretti y Renee Good, muertos en unas circunstancias totalmente inexplicables viendo la cantidad de videos que se han publicado, y en los que se ve más como una ejecución que como quieren hacernos crer «en defensa propia» de estos “matones federales”, falsificando los hechos en la «versión oficial», apoyados por dirigentes de la seguridad nacional como Stephen Miller y la secretaria Kristi Noem.

Bruce Springsteen declaró sobre la inspiración, creación y difusión de Streets of Minneapolis: 

“Escribí esta canción el sábado, la grabé ayer y hoy la comparto como respuesta al terror de Estado que se está viviendo en la ciudad de Minneapolis”.

“A la gente de Minneapolis, a nuestros vecinos inmigrantes inocentes y a la memoria de Alex Pretti y Renee Good. Manténganse libres”.

Deseamos que estos hechos no se puedan repetir nunca y que los culpables rindan cuentas ante la justicia por ello.

J.L.Soba

Calles de Minneapolis

(Streets Of Minneapolis)

A través del hielo y el frío del invierno
por la avenida Nicollet
una ciudad en llamas combatió fuego y hielo
bajo las botas de un ocupante.
El ejército privado del rey Trump, del DHS,
con armas ceñidas a sus abrigos,
llegó a Minneapolis para hacer cumplir la ley,
o eso dice su versión.

Contra el humo y las balas de goma,
a la primera luz del amanecer,
la ciudadanía se alzó por la justicia,
sus voces resonando en la noche.
Y hubo huellas ensangrentadas
donde debería haber estado la misericordia,
y dos muertos abandonados a su suerte en calles llenas de nieve:
Alex Pretti y Renee Good.

Oh, nuestra Minneapolis, oigo tu voz
cantando a través de la bruma sangrienta.
Tomaremos posición por esta tierra
y por el extranjero entre nosotros.
Aquí, en nuestro hogar, mataron y deambularon
en el invierno del 26.
Recordaremos los nombres de quienes murieron
en las calles de Minneapolis.

Los matones federales de Trump golpearon
su rostro y su pecho.
Luego oímos los disparos
y Alex Pretti yacía muerto en la nieve.
Dijeron que fue defensa propia, señor,
pero no crea lo que le dicen sus ojos.
Es nuestra sangre y nuestros huesos,
y estos silbatos y teléfonos,
contra las sucias mentiras de Miller y Noem.

Oh, nuestra Minneapolis, oigo tu voz
llorando a través de la bruma sangrienta.
Recordaremos los nombres de quienes murieron
en las calles de Minneapolis.

Ahora dicen que están aquí para defender la ley,
pero pisotean nuestros derechos.
Si tu piel es negra o morena, amigo,
pueden interrogarte o deportarte en el acto.

En los cánticos de “ICE fuera ya”,
el corazón y el alma de nuestra ciudad persisten.
Entre cristales rotos y lágrimas de sangre,
en las calles de Minneapolis.

Oh, nuestra Minneapolis, oigo tu voz
cantando a través de la bruma sangrienta.
Aquí, en nuestro hogar, mataron y deambularon
en el invierno del 26.
Tomaremos posición por esta tierra
y por el extranjero entre nosotros.
Recordaremos los nombres de quienes murieron
en las calles de Minneapolis.
Recordaremos los nombres de quienes murieron
en las calles de Minneapolis.

Bruce Springsteen

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Alex Pretti y Renee Good
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Los viernes chiste: Dos romanos

«Vive con el inferior tal cual quisieras que el superior viviera contigo. Siempre haz con el esclavo no más que lo que quisieras hiciera contigo un dueño.» Séneca 

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Dos romanos

Dos romanos de elevada y asentada posición, uno de Graccurris y otro de Calagurris, se encuentran en Tritium Magallum, a cuyo mercado habían acudido para comprar vajilla de terra sigillata para sus haciendas.

«Hola, Bruto, que tal ?», y todo eso. Se ponen a hablar del tiempo, de la familia, de política, de amigos comunes, de los buenos viejos tiempos, de las carreras de cuadrigas, y en cierto momento empiezan a hablar de sus esclavos.

– Pues yo estoy harto de ellos. No me trabajan nada, y mira que les doy de latigazos, sabes, pero no hay forma.
– Que me vas a decir a mi; si casi te cuestan más de lo que producen. Mira, entre la mierda de comida que hay que darles para que no se mueran de hambre y los andrajos que tienen que llevar por aquello del qué dirán…
– Por no hablar del mantenimiento de sus asquerosas chabolas, que hay que ver como apestan, y el agobio que es el que siempre se te estén quejando cuando finalmente cogen la lepra, como si quisieran un médico, sabes lo que digo?
– Oye, y los niños ? Porque yo no sé que harán tus esclavos, pero los míos no paran de follar, claro, como no tienen otra cosa que hacer los muy desgraciados, y venga a tener niños. Es un rollo, porque las madres pierden el tiempo miserablemente y tienes que mantener a los niños, que encima no pueden trabajar ; yo intento venderlos a todos, pero estando el mercado como está…
– Pero hombre, tío, pues cápales, no seas tonto !! es lo que yo hago ! Faltaría más !
– Anda ! claro ! Pues sí, mira. Oye, y como lo haces ?
– Pues mira, coges a todos los varones que tengan más de doce años y un par de adoquines. Entonces les pones los huevos encima de uno de los adoquines, sobre uno de los cantos, y usas el otro adoquín para machacar con toda tu fuerza. Al principio puede que no te salga demasiado bien y a lo mejor lo tienes que repetir un par de veces, pero enseguida le cogerás el truquíllo.
– Oye, pero eso no duele ?
– Hombre, tienes que tener cuidado para no pillarte los dedos…

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La oración por los gobernantes

«Dueño y Señor de los pueblos, acude en ayuda de todas las naciones y de los que las gobiernan: que todos los hombres sean fieles a tu voluntad y trabajen por el bien y la paz»

«Ilumina a los que tienen la misión de gobernar a los pueblos y dales sabiduría y prudencia»

«En tus manos, Señor, están el corazón y la mente de los que gobiernan: dales, pues, acierto en sus decisiones para que te sean gratos en su pensar y obrar»

«Que los que tienen en su mano los destinos de los pueblos no cuiden sólo del bienestar de su nación, sino que piensen también en los otros pueblos»

«Rey de la paz, concede abundantemente tu Espíritu a los que gobiernan las naciones para que cuiden con interés de los pobres y postergados»

«Te pedimos por los que rigen los destinos de las naciones: que cumplan su misión con espíritu de justicia y con amor, para que haya paz y concordia entre los pueblos»

«Tú que recibiste todo poder en el cielo y en la tierra para dar testimonio de la verdad, guarda en tu verdad a quienes nos gobiernan

«Llena de tu Espíritu a los que dirigen los destinos de los pueblos, para que sean servidores del bien común»

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Cuando miro los ojos de un niño…

¿Sabe alguien de dónde viene la sonrisa que revuela por los labios del niño dormido? Rabindranath Tagore

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Cuando miro los ojos de un niño…

Los niños sois las semillas que se preparan para florecer, sois los futuros árboles que darán sombra. Los mayores han de ser para vosotros palos sólidos a los que os amarraréis con las cuerdas del amor y la ternura para crecer rectos. Procurad ser dignos soportes de estos frágiles tallos, porque cuanto hagáis ahora en ellos perdurará en sus rumbos. Y nunca les impongáis vuestros criterios sino hacedlos despertar al criterio y que ellos tomen aquel que más llene su ser. Porque aunque a todos se os han dado por hijos de sangre, a muy pocos de vosotros os serán dados también como hijos de espíritu.

Los niños son quienes heredan nuestras ilusiones por un mundo mejor, a la vez que nuestra mediocridad. Son ellos los que reciben sobre sus frágiles hombros el peso de nuestra conducta, nuestras leyes y costumbres, y a ellos ahogamos su infancia mágica a cambio de un mundo podrido por la competencia y el confort, por la velocidad y el consumo, por la inercia y la mecanicidad.

Demos entrada al periodo en que el hombre toma conciencia de Humanidad y en sí mismo se olvida para ser en todos sus hermanos. Benditos fueron y son aquellos que abren este camino y lo hollan con los pies descalzos de la humanidad. Ellos siembran la nueva semilla a la Escuela del Mundo para acoger al HOMBRE NUEVO.

Muchos son los que viven muertos y pocos son los que VIVEN.

Los primeros son los más numerosos y, aunque sus vidas sean largas, murieron muy jóvenes. Son aquellos que siguen a los muertos y se entierran todos los días con ellos. Y sus vidas se quedan aquí en este Plano, como si en él estuviera todo. Aquí se construyen palacios de egoísmo y viven atormentados porque cada día quieren más. Escogieron un peso mayor que el que podían y una y otra vez caen bajo él. Mas los otros son muy pocos. Son aquellos que mueren, día a día, al egoísmo, siguen a la LUZ, buscándola en cada acción, en cada hecho, a cada paso.

Cuando hacéis un acto bueno, es como una chispa de LUZ que parte de vosotros y se siembra en otro ser y espera ser avivada para inflamarlo. Mas la Voluntad de avivarlo o apagarlo solo es dada a aquel que lo recibe. Sed pues sembradores con vuestros actos, mas no volváis nunca atrás la vista de la curiosidad para comprobar si floreció o no floreció vuestra siembra. Porque es tiempo que perderéis y no ocuparéis en nuevas acciones… Ved que estén ansiosos de recibirla. Porque de nada sirve perder semillas en campos donde no hay agua, o donde las piedras no han sido aún cubiertas por el humus de la Vida.

Mírame en todas las cosas y ámame en ellas. Porque ellas no son sino puntos donde nos unimos en un lazo. No olvides que el Amor nos une en los demás y no nos separa como lo hace el deseo. ¿Acaso una flor no es una materialización del lazo del Amor? ¿Y un pajarillo no es el Amor condensado en el aire?

Ya está bien de querer herir al viento.

Ya está bien de gritar en las playas desnudas de vuestras existencias, queriendo cambiar el curso de las olas.

Ya está bien de que os deleitéis construyendo castillos de arena con una mano para irlos destruyendo con la otra.

¡Has venido al mundo desnudo, hombre, y te quieres arropar con todo cuanto te alcanza la vista! ¡Y has olvidado que te irás desnudo!

¡Has venido al mundo mudo; y con las palabras quieres conquistarlo! ¡Y levantas olas de letras, que chocan con las otras letras, para al final morir en las costas de un horizonte! ¡Y has olvidado que te irás mudo!

¡Has venido solo; y desde que viste la luz, has buscado compañía! ¡Y has olvidado que te irás solo, si no te encuentras a ti mismo!

¡Has venido sin ver! ¡Y cuando abriste esos ojos, creíste ver! ¡Qué iluso eres! ¡Y te irás ciego, porque la mayor ceguera es creer que has visto!

No dejes que los ojos te engañen, ni dejes que los oídos te engañen, ni dejes que te engañen los pensamientos que pasan por ti como nubes mecidas por las circunstancias y los ambientes. No dejes de ser “tú mismo” y descubre en ti esas montañas que ondulan el cielo, esos valles que se adormecen con el sol, esos ríos que se buscan a cada momento, esos árboles que son tu respirar, esos pajarillos que son tu esperanza y tu alegría.

Pocos de vosotros se han parado. Menos aún se han preguntado. Y aún muchos menos han llegado hasta su llama interior, sublimándola como una antorcha en la atalaya de sus cabezas.

Es más cómodo a vuestros corazones levantaros cada día con mayor ceguera. Y tropezando hacer vuestro mundo. Y tropezando hacer Principios y Leyes que os guarden. Y tropezando haceros unas murallas que os dejen dormir tranquilos.

Al igual que es el final de un camino el que lo define, así mismo, es la idea que tengáis del Más Allá, lo que define los pasos que dais en su búsqueda. Muchos hay que anulan hasta los pasos que dan, y no creen ni en los pies que les prestó el tiempo para hollar los senderos. Algunos ven una muralla donde solo hay una cuesta y, sentándose antes de llegar a ella, dicen: ¿Cómo me trata de esta forma la vida que en todo obstruye mis pasos? Y se ponen a fabricar conjeturas en el aire en vez de levantarse y escalarla. El Camino es de aquellos que dejaron los llanos y las laderas y empezaron a ascender el Monte. En cada paso se hacen su camino y lo único que llena sus cabezas es la Cima. Y lo único que llena sus pechos es abrazarla. Ellos son los que crean las veredas que otros muchos tomarán después para el ascenso.

El Conocimiento es el ser de todo cuanto es. Es el hilo de oro que une al ser que desea conocer, aquello que desea conocer y aquello que conoce. No se es libre esencialmente sin que el Conocimiento nos dé su mano. Solo en el Conocimiento se es Consciente.

No es esta el agua que me calmará la sed. Solo un cuenco de comprensión repleto de Amor la saciaría. Porque la sed me la da la angustia que veo en los corazones de los hombres. Sus deseos vanos, sus egoísmos, sus rencillas, sus luchas entre ellos llenas de absurdos y por cosas mezquinas. Se matan por una idea vana o por una apariencia. Y se dividen entre ellos por simples cambios de enfoque sobre las cosas. No ven aquello que les une sino tan solo lo que les separa. Esta es mi sed y mi soledad.

Cuando miro los ojos de un niño veo el semblante de la esperanza, pero veo también como se empañan con las lágrimas de un porvenir donde ya no hay jardines ni alegría. La música se va y viene el ruido. Se van los ríos alegres de aguas transparentes y vienen las cloacas inmundas. Se va el mar azul turquesa para volverse plomo muerto donde los hermanos peces se asfixian. Se va el hermano sol dorado y también se van las gotas de rocío resbalando lentamente por las hojas del manzano en el mes de mayo.

Cuando miro los ojos de un niño siento vergüenza. Siento vergüenza cuando le tengo que hablar de lo que hemos hecho de nuestro común hogar el mundo. De lo que le dejamos por herencia. Siento vergüenza de no poderle ofrecer la posibilidad de que crezca armónico y limpio. Sin prejuicios, sin fronteras, sin ideologías, sin credos.

Siento vergüenza cuando veo que lo que llamamos educación, no es sino conformarlos en nuestros errores, que como una pesada cadena arrastramos desde siglos inmemoriales. Introducirlos en nuestras creencias, que por lo general matan la naturalidad y la sinceridad. Introducirlos en nuestros complejos, que han hecho del corazón del hombre una cueva de rencores y envidias en vez de un valle abierto y soleado.

También siento vergüenza cuando veo que lo que llamamos enseñar no es sino hacerles tragar pensamientos sin que los digieran. Mostrarles el camino de la memoria y no el de la comprensión. Que los libros sean una ventana abierta y no una ventana con rejas.

Por el simple hecho de servirles de guía, deberíamos limpiarnos. Por el simple hecho de no perderlos en el camino hacia “ellos mismos”, deberíamos buscarnos. Por el simple hecho de hablarles del Amor, deberíamos ser Amor.

Cuando miro los ojos de un niño, aunque estén en un cuerpo viejo, veo una llama de esperanza. Una posibilidad, un camino nuevo hacia el gran sueño de la humanidad: la Armonía de todos con todos para que este ser Planeta Tierra, tenga un solo yo en la búsqueda de la luz.

Trabajemos todos por ello. ¡Adelante!

“Soy peregrino de la eternidad, buscando en el murmullo de la Naturaleza el camino y en los cielos la Meta.

Cuando duermo, sueñan en mí todos los soles con sus mundos. Y cuando me viene el despertar, nacen a la vida los seres”.

Cayetano Arroyo, en su libro «Diálogos con Abul-Beka II»

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«La reconstrucción de La Tierra»

«La reconstrucción de La Tierra» forma parte de un conjunto de 70 relatos o entrevistas imaginarias (o no), que componen el libro «Gog», junto con «El libro negro», las obras más reconocidas de su autor publicado en 1931 por el italiano Giovanni Papini.

En «Gog», el narrador, relata su encuentro en un manicomio y por azar, con Gog, un millonario hawaiano, que le irá relatando sus experiencias en los viajes que realizó por todo el Mundo. Es una crítica al sistema establecido, la religión y los poderes económicos, relatando a su vez, sus encuentros con los hombres más importantes de su época.    

«Gog» me parece tan interesante, que espaciadamente voy compartiendo sus relatos.  J.L.Soba

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Representación gráfica de la teoría del gran impacto. Imagen sacada de Wikipedia

«La reconstrucción de La Tierra»

New Parthenon, 20 noviembre

Cuando oigo hablar del dominio del hombre sobre la Naturaleza, casi siento rabia. Imaginad un muchacho, abandonado en un parque, que después de tres o cuatro horas haya conseguido aprisionar algunas docenas de hormigas y de luciérnagas, trazar un nuevo sendero en la hierba, crear una cascada artificial en el arroyuelo y coger los frutos más maduros de los árboles: ésta es, aproximadamente, teniendo en cuenta las proporciones, nuestra potencia sobre la Tierra. Nos hallamos, según parece, al principio.

Hemos sabido utilizar el viento de la atmósfera y el agua de los ríos, pero no hemos conseguido adueñarnos de la fuerza de las mareas ni utilizar el fuego de los volcanes. Cuando lleguemos a transformar en energía motriz los terremotos, entonces, pero no antes, podremos comenzar a enorgullecernos.

Entretanto, nuestra pasividad ante la Naturaleza es vergonzosa y ridícula. Esperamos casi siempre la voluntad del cielo y de la Tierra. Nuestra alabada ciencia y nuestra ensalzada técnica no han sabido todavía dominar las estaciones, cambiarlas según nuestra voluntad. No podemos atenuar el frío del invierno, reducir el calor del verano. Aceptarnos los temporales cuando vienen y no sabemos alejar la tempestad; soportamos pacientemente la nieve y somos impotentes contra la sequía.

¿Por qué, por ejemplo, no sabemos producir tempestades y ciclones artificiales, lluvias a voluntad, terremotos a capricho? ¿Cómo es que nunca somos capaces de crear, para los países brumosos, un gran sol artificial que ilumine y caliente toda una provincia? Me gustaría, si tuviese tiempo, crear en la Groenlandia un vasto jardín tropical donde creciesen en invernaderos caldeados por termosifones, las plantas del Ecuador. Desearía fabricarme, en pleno Sáhara, una ville con tres o cuatro frigoríficos, de manera que en todas las habitaciones hubiese la temperatura de la Laponia.

Huir de la monótona tiranía del día y de la noche, sería, me parece, facilísimo: bastarían enormes reflectores colocados sobre las montañas para iluminar toda la Tierra después del crepúsculo, y durante el día gigantescas emisiones de humo denso para impedir que la luz del Sol llegase hasta nosotros.

Pero lo peor es que nos adaptamos estúpidamente, como los campesinos de los tiempos antiguos, a la irritante lentitud de la Tierra. Hoy, en el triunfo de la velocidad, aun los más modernos farmers esperan meses y meses la germinación del trigo, del maíz, de los frutos, y no saben hacer nada ni nada intentan para abreviar la duración de la fabricación agrícola. ¡Es como si en la cuestión de los transportes se contentasen todavía con los pies! ¡Y se dice que somos los dueños de la Tierra! Dueños que deben esperar el beneplácito de su esclava para obtener de ella, y a su debido tiempo, un poco de comida.

Además, dominio implica posibilidad de modelar, de transformar, y poco más o menos hemos dejado la Tierra como la hemos encontrado, con todas sus irregularidades, sus asimetrías, sus obstáculos, sus defectos de construcción. Fuera de la despoblación de los bosques, del corte de un istmo y de los túneles para los ferrocarriles, hemos alterado muy poco la estructura del minúsculo planeta donde nos hallamos encerrados. La gloria y el distintivo del genio humano es el espíritu geométrico, pero no hemos siquiera empezado a reducir more geometrico la escandalosa veleidad de la Tierra.

Si verdaderamente fuésemos esos déspotas de la Naturaleza que nos vanagloriamos de ser, a esta hora habríamos transformado los lagos en estanques cuadrados o en forma de cruz o estrella, los ríos en canales rectilíneos, y las montañas -escarnio y reto de nuestro poder- en cubos, pirámides, conos o paralelepípedos de contornos precisos. Ni siquiera hemos demolido con valor una gibosidad.

No hablo porque sí ni para ejercitar la fantasía. En el planeta hay demasiado mar: tres quintas partes de la superficie terrestre están ocupadas por las aguas. Y la población crece continuamente. Hay dos mil millones de hombres y cada uno tiene 4 metros de intestinos. Cada día es preciso llenar 8 mil millones de kilómetros de tripas. Y muchos países producen poco y las montañas son, por lo general, estériles. Sería necesario, pues -si el hombre es verdaderamente el potentísimo rey del mundo-, deshacer las montañas y servirse de los miles de toneladas de material así extraído para construir islas artificiales en los océanos. Se obtendrían de ese modo dos resultados excelentes para el aprovisionamiento de la Humanidad: todos los continentes serían transformados en cómodas y fructíferas llanuras y se extendería, con la creación de las nuevas islas, la superficie seca y cultivable.

Empresa, sin duda, gigantesca, pero que no debería parecer imposible a la ingeniería de nuestro tiempo, que se vanagloria cada día más de los progresos de la mecánica y se da importancia de poder rehacer el Universo con sus invencibles maquinarias. La tierra es, en cierto sentido, la posesión del género humano. ¿Y qué propietario de una posesión no se esfuerza en mejorarla y engrandecerla? O somos dominadores o no lo somos, y si verdaderamente queremos ser los autócratas de este grumo de fuego enfriado, ¿nos contentaremos con rascar la corteza y abrir aquí y allá algún agujero o algún surco?

Los estetas dirán que de este modo la Tierra se convertiría en algo espantosamente monótono. Pero con la estética no se multiplican los panes y cuando la tierra hospede a 4 ó 5 mil millones de hombres, será necesario resignarse a hacer lo que yo propongo, a menos de volver a la antropofagia.

Además soportamos muchas otras monotonías. Aunque no fuese nada más que la pobreza de los colores humanos. Nuestra piel no tiene más que tres tintes: el blanco, el negro y el amarillo. Y ni siquiera son las coloraciones más bellas; recuerdan demasiado la cera, la oscuridad y la ictericia. Una vez, para salir de esta pobreza, hice teñir a uno de mis camareros de un bello color verde; otro de encarnado puro, y de cobalto a una muchacha del servicio. ¡Pero los visitantes me trataron de loco y los criados me amenazaron con marcharse!

Hace algún tiempo obtuve un riachuelo de leche que corría entre riberas negrísimas, esparciendo masas de cal en la fuente y polvo de carbón en las orillas, y todos se rieron de mí.

Otra vez, siempre para rebelarme contra la monotonía, hice tirar al río que atraviesa mi parque muchos quintales de cinabrio para ver, finalmente, el agua de un bello color rojo, y entonces también protestaron.

Los hombres, pues, soportan perfectísimamente la uniformidad y todavía no están cansados de ver de color verde todas las hojas y eternamente amarillo un pedazo de oro. Se resignarán, por necesidad también, a la desaparición de las montañas, que constituirá, entre otras cosas, la victoria visible de uno de los ideales más queridos de la modernidad: la universal nivelación.

Giovanni Papini

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Trump no conoce en absoluto al pueblo groenlandés

La historia de Groenlandia es una historia de continuidad. De personas que se adaptaron, sobrevivieron y prosperaron en uno de los entornos más exigentes de la Tierra, mucho antes de que los nombres o los mapas intentaran definirlo. Groenlandia ya era hogar miles de años antes de que alguien pensara en llamarla “Verde”.

Mucho antes de que los barcos nórdicos aparecieran en el horizonte, la vida humana ya estaba profundamente arraigada en su paisaje. Hace casi 4.500 años, comunidades paleoesquimales llegaron a la isla en distintas oleadas. No eran un solo pueblo, sino muchos, separados por siglos, unidos por la necesidad de aprender del hielo, del mar y del movimiento de los animales.

Las huellas de esas vidas tempranas siguen ahí. Herramientas diminutas de piedra para la caza. Instrumentos de hueso para el trabajo cotidiano. Embarcaciones cubiertas de piel diseñadas para aguas gélidas. No eran visitantes ocasionales. Eran especialistas del Ártico, personas que comprendían Groenlandia sin necesidad de mapas ni nombres.

Cada cultura surgió y cambió con el clima. Los períodos más templados permitieron expandirse. Los enfriamientos obligaron a replegarse o transformarse. Los asentamientos eran pequeños, móviles y estacionales, una señal clara de respeto por los límites del territorio. La investigación moderna ha demostrado que Groenlandia nunca fue un espacio vacío. Fue un lugar habitado de forma continua, modelado por conocimiento acumulado y resiliencia.

Siglos después, alrededor del año 985, llegó otro capítulo. Erik el Rojo arribó desde Islandia durante un período de clima relativamente más benigno. Exiliado por violencia, navegó hacia el oeste y encontró fiordos en el sur que, por un tiempo, permitieron la agricultura. Llamó a esa tierra Groenlandia, no como descripción, sino como promesa.

Las sagas cuentan la historia con épica, pero la arqueología la sostiene con hechos. En Brattahlíð se han hallado granjas, iglesias y rastros de comercio. Las comunidades nórdicas perduraron durante generaciones, aunque nunca estuvieron solas.

Hacia el siglo XIII, los antepasados de los inuit actuales, conocidos como los Thule Inuit, llegaron desde el Ártico canadiense. Traían tecnologías mejor adaptadas al cambio climático: trineos tirados por perros, grandes embarcaciones de piel y una relación distinta con el entorno. Nórdicos e inuit compartieron un mismo territorio, aunque desde tradiciones y estrategias muy diferentes.

Vista así, Groenlandia no fue descubierta. Fue vivida.

Su historia no comienza con una llegada, sino con una permanencia.

Hielo. Movimiento. Adaptación.

Personas que aprendieron a vivir donde otros solo intentaron quedarse.

Texto consultado en Publicación del Blog Datos Históricos

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Trump no conoce en absoluto al pueblo groenlandés

Tillie Martinussen, es groenlandesa, miembro del Partido de la Cooperación que contribuyó a fundar, y que es autora de un discurso memorable, que es quizás la mejor respuesta jamás dada a Donald Trump y a su idea de América. Un acto de resistencia cultural y de dignidad, antes que político, que todos deberíamos leer, memorizar y tener en cuenta a la hora de reaccionar ante las cacicadas que un día si y otro también, tenemos que aguantar de Mister Ego:

Creo que Trump no conoce en absoluto al pueblo groenlandés. No le damos especial valor al dinero, a los labios Kardashian y a ese tipo de cosas. En Groenlandia, entre otras cosas, ni siquiera se puede poseer la tierra: Puedes obtener un lote para construir tu casa y ser dueño de la casa sobre el terreno, pero no de la tierra en sí.

Porque los groenlandeses no creen que la tierra pertenezca a una sola persona: pertenece a todos. Y lo mismo ocurre con el mar y las riquezas que contiene.

Por eso es un enorme error de cálculo pensar que los groenlandeses pueden ser comprados con dinero. No es así.

E incluso si nos dijeran: «100.000 dólares por persona», nunca renunciaríamos a la sanidad gratuita, nunca renunciaríamos a la educación gratuita, nunca renunciaríamos a formar parte de Europa, nunca renunciaríamos a nuestra soberanía, que tarde o temprano es nuestro objetivo.

No queremos ser ricos como los estadounidenses. Basta ver lo codiciosos que son: Llegaron incluso a disparar contra sus amigos o a invadir a sus amigos por pura codicia. Sabemos que en nuestro subsuelo podría haber minerales y petróleo, y que valen enormemente más que cualquier cifra. Pero incluso si no los hubiera, de todos modos no nos dejaríamos comprar.

Aquí todos conocen la historia de los inuit en Alaska y de todas las poblaciones nativas, los pueblos indígenas, los indios americanos. Sus tierras les fueron arrebatadas y no fueron bien tratados en Estados Unidos. Y sabemos que Trump se rodea en gran medida de personas vinculadas al supremacismo blanco.

No somos blancos, como pueden ver.

Y entonces sabemos que probablemente nos quitarían nuestros derechos.

También sabemos que, junto con Dinamarca, estamos bien tal como estamos. Como decía antes, tenemos sanidad gratuita, educación gratuita: Cualquier cosa que quieras estudiar, puedes hacerlo sin pagar nada y, de hecho, el gobierno incluso te da una beca, dinero mientras estudias.

Todo esto nunca lo cambiaríamos: el Estado de bienestar, el welfare. No lo cambiaríamos por nada que venga de América.

(…) No importa lo que haya pasado en el pasado entre Dinamarca y Groenlandia: lo resolveremos entre nosotros. Así como estamos ahora, está bien. Y si un día queremos la independencia, serán los groenlandeses quienes lo decidan, no una superpotencia que presiona desde lejos.

Sabemos muy bien que, si nos independizáramos mañana, él nos invadiría de inmediato, porque no tendría problemas ni con la OTAN ni con Europa. Por eso creo que está apostando de manera profundamente insultante por la idea de que los groenlandeses son personas estúpidas, sin educación, que no siguen las noticias del mundo. Pero no es así. Es exactamente lo contrario.

Estaremos aquí por cientos de años después de Donald Trump. Aunque nos invadiera, creo que simplemente lo esperaríamos como se espera el mal tiempo. Aquí todos saben que es el clima quien decide: Si llega una tormenta, nos refugiamos por un día o dos.

Podríamos refugiarnos durante un año, dos años, o incluso diez o veinte años, y luego regresaríamos a Dinamarca tan pronto como Trump y los que son como él se hayan ido».

Tillie Martinussen

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Tillie Martinussen

Tillie Martinussen (nacida en 1980) es una política groenlandesa del Partido de la Cooperación . Fue miembro del Inatsisartut , el parlamento de Groenlandia, de 2018 a 2021. Ayudó a fundar el Partido de la Cooperación en 2018 y fue la única miembro del partido con representación en el Inatsisartut en las 
elecciones de ese año ; no regresó al parlamento después de las elecciones de 2021. 


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Oda a la paz, cimiento de la felicidad perdurable

La paz no es algo abstracto ni distante de nuestra realidad. Comienza con la creación de un círculo de confianza y amistad, en el lugar donde estamos. Ampliar aún más este círculo de personas es la base de la paz global.

Daisaku Ikeda

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Mandala diseñado con inteligencia natural por J.L.Soba

Oda a la paz, cimiento de la felicidad perdurable

Para vivir con esperanza, necesitamos tener paz.

Para tener vidas dichosas, debemos impedir la guerra,a toda costa.

El propósito de la existencia es ser feliz.

El propósito de la existencia es combatir y vencer la negrura del sufrimiento.

Los que infligen sufrimiento y dolor a los demás son infelices por dentro.

Mas los que triunfan sobre sí mismos conquistan la felicidad.

Yo también soy de los que avanzan al ritmo de la esperanza:

¡Avanzo con deleite y vigor! ¡No seré vencido! ¡No me rendiré!

Hay algo más vasto aún que el extenso firmamento: ¡mi vida!

Hay algo más profundo que el océano insondable: ¡tu vida!

Hay algo más preciado que la opulenta riqueza del orbe infinito: ¡nuestra vida!

Por eso, no permitamos los actos aberrantes que la vida lesionan:

Luchemos con bravura contra las fuerzas tenebrosas que buscan destruirla.

Nada es tan brutal como la guerra. Nada es tan cruel…

¿Cuántas lágrimas han derramado las madres?

¿Cuántas juventudes han sido tronchadas?

¿Cuántos niños vieron enmudecer su risa cristalina?

¡Cambiemos la historia! ¡Transformemos la época! ¡Acerquemos a los pueblos!

Si llega el invierno, ¿podrá faltar mucho para que llegue el calor vernal?

Es hora de entonar a viva voz un himno a la primavera de la paz.

Cuanto más negra es la oscuridad, más se aproxima el día…

Es hora de tañer, con todas nuestras fuerzas, las campanas que anuncian la aurora de la paz.

En el cielo hay caminos, caminos de aves, por donde ellas echan a volar.

En el mar hay senderos, senderos de peces, por donde se lanzan a nadar.

En el cielo hay rutas, órbitas celestes, por donde transitan los astros.

Y también hay una vía, la de los principios humanos, que los hombres debemos respetar.

Esa vía no es más que el recto camino de la paz.

Comencemos por aquello que podamos hacer.

Avancemos, aunque sólo sea un palmo.

¡Escalemos esa montaña, crucemos este río!

¡Lancémonos a campo traviesa y remontemos las sierras!

¡Corramos a ese pueblo y dialoguemos con los amigos!

¡Nunca nos ha de faltar la luminosa confianza de que, algún día, magníficos amigos de pensamiento afín seguirán las sendas que hoy abrimos!

¡Si no tienen esperanzas, háganlas surgir!

Si el mundo que los rodea es siniestro, ¡sean ustedes el Sol que lo ilumine!

La felicidad no es algo que debamos perseguir.

Es ella la que nos alcanza cuando vivimos con valentía y tenacidad.

De la misma manera, la paz llega a los seres humanos cuando vivimos basados en sabiduría y en firmes principios.

La paz no es algo lejano.

Paz es cuidar y valorar a cada persona.

Es brindar alegría a nuestra madre, y no hacerla sufrir nunca.

Es salir al encuentro de los que son distintos.

Es tener la sabiduría de buscar el acercamiento después de una disputa.

Y es proteger nuestro hermoso ambiente natural.

Es fomentar una cultura exuberante.

Es negarnos a construir nuestra dicha sobre la desventura de los semejantes.

Es compartir con los demás sus pesares y sus dichas.

Los que pueden hacer felices a sus amigos son expertos en el arte de la felicidad.

Los que pueden expandir la paz en sus comunidades son embajadores de la paz.

Parte de la lucha por la paz es negarse a tolerar la prepotencia.

Parte de la lucha por la paz es negarse a aceptar la discriminación.

Parte de la lucha por la paz es no condonar las calumnias y mentiras.

Parte de la lucha por la paz es poner límite a la arrogancia del poderoso.

La esencia de la contienda por la paz es repudiar absolutamente, rotundamente, la violencia en cualquiera de sus formas.

No permanezcan en silencio. Hablen con valor.

La paz se propaga allí donde resuenan las voces en el canto.

La paz se ahonda mediante el diálogo de amistad.

La paz perdura cuando queremos aprender el uno del otro.

La lid entre la felicidad y la desdicha es la historia misma de la existencia humana.

La lucha entre la guerra y la paz es la historia misma de la humanidad.

Y el poder de la verdad y la justicia para lograr la eterna victoria yace en cada uno de nosotros.

Alguien sabio dijo, una vez: “¡Cuando no sepas qué rumbo escoger, elige el del mayor desafío!”.

Las dificultades cultivan nuestra templanza.

Los problemas nos motivan a ser más sabios.

El dolor nos vuelve compasivos con los demás.

Y así, los que más han sufrido pueden llegar a ser los más felices.

Las flores sonríen.

La brisa murmura dulcemente, y la Luna vela por nuestro bien…

La vibrante energía de un espíritu fuerte y auténtico conquista la amistad del universo y convierte a cualquiera en aliado.

¡Niños del mundo!

El planeta es uno solo.

Somos todos hermanos de una misma familia global:

¡vivamos juntos, entonces, en paz y en armonía!

¡Vamos, avancemos hacia el mañana…!

Estrechemos la mano de la persona que tenemos a nuestro lado.

Miremosla a los ojos y emprendamos juntos un diálogo franco.

Cantemos al unísono un himno alborozado…

Ese es el primer gran paso hacia la paz.

Construyamos una tierra de paz.

Conectemonos con otros que también la ansían y la aman.

La paz es la luz brillante que busca la humanidad.

La paz es el camino seguro hacia una vida de dignidad y de humanismo genuino.

¡Paz!

¡Paz!

¡Aquí yace el cimiento de una dicha humana perdurable y el gozo de la auténtica victoria humana!

Daisaku Ikeda

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Daisaku Ikeda

Daisaku Ikeda (Tokio, Japón, 2 de enero de 1928 – Shinjuku, Japón, 15 de noviembre de 2023) fue un constructor de la paz, un filósofo budista, un promotor de la educación, escritor y poeta. Fue presidente de la organización laica budista del Japón, Soka Gakkai, de 1960 a 1979, y presidente fundador de la Soka Gakkai Internacional (SGI), una de las asociaciones budistas de base comunitaria más diversa y más numerosa del mundo, dedicada a fomentar el empoderamiento humano y la contribución social en aras de la paz. También fundó de las instituciones educativas Soka y de entidades internacionales dedicadas a promover la paz, la cultura y la educación.

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El camello suelto

“Una vez que aprendes a pensar, la conformidad se convierte en un hábito difícil de adoptar de nuevo. La duda y el examen crítico se convierten en tu guía, no por rebelión sino por evolución.

Nadie que aprenda a pensar puede volver a obedecer como lo hizo antes, no por un espíritu rebelde, sino por la costumbre que ha adquirido para cuestionar y examinar todo. ”

Hannah Arendt, en «Algunas preguntas de la filosofía moral»

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Camello en el Wadi Rum, valle desértico en las montañas al sur de Jordania, cerca de Áqaba y la frontera con Arabia Saudita. Fotografía generada con inteligencia natural (IN) por J.L.Soba para el ambigú del yoga.

El camello suelto

Estaba a punto de caer el sol y la caravana se preparó para pasar la noche en el desierto. El muchacho encargado de los camellos se acercó al guía y le dijo: Señor, tenemos un problema. Hay un total de 20 camellos, pero solo tengo 19 cuerdas.

¿Cómo podemos solucionarlo?

El guía quiso tranquilizar al joven diciéndole:

—No te preocupes, los camellos no son muy listos. Acércate al que ha quedado suelto y haz como si lo atases. Verás que se quedará allí quieto, como si en realidad le hubieses puesto una cuerda alrededor del cuello y de las patas.

Siguió su consejo y, a la mañana siguiente, cuando la caravana volvió a ponerse en marcha, todos los camellos comenzaron a avanzar en fila. Todos, menos uno.

—Señor, hay uno de los animales que no quiere caminar esta mañana, le dijo el chico encargado de la manada al guía.

El guía preguntó:

—¿Es por casualidad, el que se quedó sin soga?, el joven sorprendido le respondió:

—Sí, ¿cómo lo sabe?, continuó extrañado el jovenzuelo. Ve y haz como que lo desatas, si no creerá que aún está trabado. Por eso no quiere caminar, le explicó el guía.

Acto seguido, el camello, creyéndose desatado, echó a andar…

Lo mismo le pasa a mucha gente, son camellos atados sin cuerda, porque los límites no los impone la realidad, sino nuestras propias mentes y convicciones.

Cuento popular de la cultura árabe

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La clave es estar despierto

La vida se torna extremadamente variada cuando uno se toma la molestia de mirarla de cerca, dando la espalda a las cosas tenidas por importantes que sólo traen sufrimientos y disgustos.

Quien cree haber recibido la vida para trasmitirla a sus descendientes se está engañando a sí mismo. La humanidad no ha evolucionado, únicamente lo aparenta. Sólo algunos individuos aislados han progresado realmente. Dar vueltas en círculo significa estancarse. Tenemos que romper el círculo, de otra manera no habremos hecho nada. Quienes opinan que la vida empieza con el nacimiento y termina con la muerte, esos desde luego, no perciben el círculo. ¡Cómo podrían romperlo!

Todo en este mundo tiene la misión de superarse y quien malogra su misión es vencido por otros. El que mira a los demás pierde el equilibrio y cae en picado. Cuando uno consigue vencerse a sí mismo, los demás no se dan cuenta.

Gustav Meyrink

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Mar en reposo, pintura de la serie «Poema del Atlántico», pintada entre 1918 y 1924 por Néstor Martín Fernández de la Torre

La clave es estar despierto

“La llave que nos hará dueños de la naturaleza interior está oxidada desde el Diluvio.

Se llama: velar.

Velar lo es todo.

La clave es estar despierto, estar despierto lo es todo. De nada está más convencido el hombre que de estar despierto. Pero en realidad se halla preso de una red de sueños que él mismo ha tejido. Todos se imaginan estar despiertos, pero lo que creen vivir no es más que un sueño predeterminado hasta en el menor detalle y en el que la voluntad ya no tiene ninguna influencia.

Estar despierto lo es todo. Debes estar despierto en todo lo que hagas. No creas que ya lo estés. No, estás durmiendo y soñando. Junta todas tus fuerzas y durante un momento, oblígate a sentir cómo recorre tu cuerpo esa sensación. Es el primer paso todavía vacilante de un largo viaje desde la servidumbre hasta la omnipotencia. Avanza así de despertar en despertar. Lee los libros sagrados de todos los pueblos de la Tierra. La enseñanza secreta del estado de vigilia los recorre en su totalidad como un hilo rojo.

(…)

Cuando, en el camino del despertar, cruces el reino de los espectros, comprenderás poco a poco que son sencillamente ideas que puedes ver de pronto con tus ojos, porque el lenguaje de las formas es diferente al del cerebro.

Entonces llega el momento en que se cumple la transformación: los hombres que te rodean se convertirán en espectros. Los que has amado se convertirán de golpe en larvas. Incluso tu propio cuerpo.

No se puede imaginar soledad más terrible que la del peregrino en el desierto, y quien no sabe encontrar el manantial de agua viva en él, se muere de sed.

Todo lo que te digo se encuentra en los libros de los hombres piadosos de todos los pueblos: el advenimiento de un nuevo pueblo, la vigilia, la victoria sobre el cuerpo y la soledad.

Y, sin embargo, un abismo infranqueable nos separa de esas gentes piadosas: creen que se acerca el día en que los buenos entrarán en el paraíso y los malos serán arrojados en el infierno.

Nosotros sabemos que llegará un tiempo en que muchos se despertarán y serán separados de los durmientes, que no pueden comprender lo que significa la palabra vela.

Sabemos que no existe el bueno ni el malo, sino sólo el justo y el falso. Creen que velar significa mantener los sentidos lúcidos y los ojos abiertos durante la noche, de modo que el hombre pueda hacer sus oraciones. Nosotros sabemos que la vigilia es el despertar del Yo inmortal y que el insomnio del cuerpo es una consecuencia natural.”

Gustav Meyrink, en “El rostro verde”

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Gustav Meyrink alrededor de 1886

Gustav Meyer ( Viena , 19 de enero de 1868 – Starnberg , Baviera , 4 de diciembre de 1932 ), más conocido con el seudónimo de Gustav Meyrink , fue un escritor austriaco .

Era hijo ilegítimo del barón Karl von Varnbüler und zu Hemmingen y de la actriz Maria Wilhelmina Adelheyd Meier. Vivió en Múnich hasta los trece años y, tras una breve estancia en Hamburgo , se instaló en Praga con su madre en 1882.

Vivió en Praga durante veinte años, y la ciudad se reflejó a menudo en su obra. En 1889 fundó el banco «Meier & Morgenstern» junto con el sobrino del poeta Christian Morgenstern .

En Praga, ocurrió un suceso que cambió su vida. Al intentar suicidarse, oyó un ruido y encontró un libro sobre el más allá en la puerta de su habitación. Comenzó a estudiar ocultismo , teosofía , cábala , sofiología cristiana y misticismo oriental.

En 1902 fue acusado de fraude bancario y pasó dos meses en prisión. No volvió a ejercer la banca.

En la década de 1900, comenzó a publicar relatos satíricos en la revista Simplicissimus y publicó su primer libro en 1903. Por aquel entonces, se mudó a Viena . En 1905 se casó con Philomene Bernt y tuvieron un hijo y una hija. Necesitado de dinero, comenzó a trabajar como traductor. Tradujo quince libros de Charles Dickens y obras de Rudyard Kipling y Lafcadio Hearn , así como libros sobre ocultismo.

En 1915 publicó su obra más famosa, El Gólem . Se basa en una leyenda judía de Praga sobre un rabino que fabrica un gólem de arcilla y lo anima con magia cabalística.

Se opuso a la Primera Guerra Mundial y fue denunciado por los nacionalistas alemanes. En la década de 1920, mejoró sus ingresos y compró una casa en Starnberg . Vivió allí con su familia durante ocho años. En 1927, se convirtió al budismo Mahāyāna .

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La profecía de Carl Sagan

«Es posible que el cosmos esté poblado con seres inteligentes. Pero la lección darwiniana es clara: no habrá humanos en otros lugares. Solamente aquí. Sólo en este pequeño planeta. Somos no sólo una especie en peligro sino una especie rara. En la perspectiva cósmica cada uno de nosotros es precioso. Si alguien está en desacuerdo contigo, déjalo vivir. No encontrarás a nadie parecido en cien mil millones de galaxias.» Carl Sagan

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La profecía de Carl Sagan

En 1995, Carl Sagan escribió una reflexión inquietante y vito lo visto profética sobre el futuro

En su libro The Demon-Haunted World: Science as a Candle in the Dark (El mundo y sus demonios. La ciencia como una luz en la oscuridad), Carl Sagan plasmó una advertencia sobre el rumbo que podría tomar la sociedad moderna.

Aunque en sus páginas menciona específicamente a Estados Unidos, su predicción parece aplicarse al mundo entero. Escribió lo siguiente:

“Tengo un presentimiento sobre el futuro de Estados Unidos, en la época de mis hijos o nietos: cuando el país sea una economía de servicios e información; cuando casi todas las industrias manufactureras clave hayan pasado a otros países; cuando asombrosos poderes tecnológicos estén en manos de unos pocos, y nadie que represente el interés público sea capaz siquiera de comprender los problemas; cuando la gente haya perdido la capacidad de establecer sus propias prioridades o de cuestionar con conocimiento a quienes tienen autoridad; cuando, aferrándonos a nuestros cristales y consultando nerviosamente nuestros horóscopos, con nuestras facultades críticas en decadencia, incapaces de distinguir entre lo que se siente bien y lo que es verdad, deslicemos, casi sin darnos cuenta, de nuevo hacia la superstición y la oscuridad.

El embrutecimiento se hace más evidente en la lenta decadencia del contenido sustancial en los medios enormemente influyentes: los mensajes de 30 segundos (ahora reducidos a 10 o menos), la programación dirigida al mínimo común denominador, las presentaciones crédulas sobre la pseudociencia y la superstición, pero sobre todo, una especie de celebración de la ignorancia”.

Carl Sagan

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Los reyes magos

Reyes magos

-¡Si vos no te portás bien,
le digo a los Reyes Magos
que te dejen sin regalo
y te quedas sin el tren!…
Es que mi vieja, también,
un poco se aprovechaba… ¡
porque esa noche llegaban
los tres Reyes de Belén!

La carta la había mandado
sin faltas de ortografía,
así los reyes veían
de que era un chico aplicado.
Hice todos los mandados,
me lave hasta las orejas,
porque ese día mi vieja
me tenia acorralado.

La luna hacia brillar
el lustre de mis zapatos…
y si ellos fueran chicatos
¿quien les podía avisar?
Por eso al irme a acostar,
puse la almohada a los pies
y me acosté del revés
para poder vigilar…

¡Cuando mas lo precisaba
me vengo a quedar dormido!
Me desperté a los maullidos
del gato de la encargada…
Ya entraba la madrugada
de un radiante seis de Enero,
y un trencito, el más diquero,
del umbral me saludaba…

Lo habían dejado de frente
ya listo para marchar…
con él me iba a despertar
a mi madre alegremente
¡Que alegría que uno siente!
-explicarlo yo no puedo-
¡ unas ganas de ser bueno,
de ser bueno hasta la muerte!

Al que dejaron sin nada
fue al hijo de la de al lado…
¡Como se habrían olvidado!
Siempre “muy bueno” sacaba…
Con nosotros no jugaba
porque en seguida tosía,
y los reyes no sabían
que el padre no trabajaba…

Yo comprendí su dolor
cuando me vio con el tren:
se acerco a mirarlo bien
y después lo acaricio….
A mi me daba calor
de que me viera jugar
y en caso lo invité a entrar
y él también se divirtió..·

¡Cuantos Reyes han pasado
por la puerta de mi vida.
y a mi alma dolorida
cuantas veces la he dejado
como un zapato gastado.
esperando a su Melchor
que le dejara el amor
para un mundo envenenado!

Esta noche por los cielos
llegarán los Reyes Magos;
vendrán trayendo regalos
a los chicos que son buenos,
pero hay otros pibes buenos
en otro lado de la tierra,
que por culpa de una guerra..
¡no han de pasar los camellos!

Señor: yo aprendí a rezar
arrodillado con mi vieja;
si nunca te fui con quejas
hoy me tenés que escuchar:
¿Por qué tienen que pagar
esos pibes inocentes.
de que en el mundo haya gente
que sólo piensa en matar?

Ellos ¿qué saben de guerras?…
¡ellos quieren Reyes Magos!
¡y ellos. en vez de regalos
tienen un miedo que aterra!
Si vos pararas la guerra,
pasarían los camellos.
¡Yo te lo pido por ellos!
¡por los pibes de mi tierra!

Héctor Gagliardi

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Los Santos Reyes

Los Santos Reyes, solo una vez me trajeron algo y fue verdaderamente maravilloso. Fue aquella ocasión que me quedé a dormir en casa de mi tía Socorro (Hermana de mi padre).

Recuerdo que mis primos despertaron muy emocionados porque era seis de enero y corrieron a ver si Los Santos Reyes habían dejado algo en sus zapatos.

Con mucha algarabía, sacaron lo que encontraron, ¡un billete de un peso! (En mi infancia un peso era una cantidad considerable para un niño).

Mi tía Socorro me dijo:

– Anda, ve a ver si también a tí te trajeron algo.

Con escepticismo fui a ver mis huaraches y ¡qué maravilla!. También a mí me habían dejado un peso, ¡no podía creerlo!.

Los Santos Reyes se habían acordado de mí.

Salí corriendo de casa de mis primos para ir a contarle a mi madre el hermoso acontecimiento.

La encontré en la cocinita de techo de cartón, raspando el frasco del azúcar, intentado sacar hasta el último granulo para endulzar el té de hojas de limón con el que desayunaríamos, pues ese día no había dinero para comprar café.

– ¡Amá, amá! ¡Mira, mira! ¡Los Santos Reyes me trajeron un peso! –el rojo billete lucía en mi mano-.

Ella podía haberme dicho que no era verdad, que el dinero lo había puesto mi tía Socorro o que los Santos Reyes no existían, sin embargo, sonrió y me respondió:

– Ya sabía.

– ¿Ya sabías?, ¿Cómo?.

– Es que anoche vinieron aquí los Santos Reyes y me preguntaron,

Si

«¿Señora, en donde está su hijo? Es que le traemos un peso de regalo

Y yo les dije «se quedó a dormir con sus primos»

A bueno entonces lo vamos a ir a buscar allá para llevárselo

….muy bien les dije, y por eso se fueron a llevarte tu regalo con la tía Socorro

– Gracias mamá por haberles dicho eso!

Luego me vino una pregunta, si me habían venido a buscar a mi, seguramente a mis hermanos también les habían dejado dinero

– Má, y a mis hermanitos cuánto les dejaron? O los Santos Reyes solo me trajeron a mi?

-A no, cuando traen regalos a un niño, les traen a todos. También a tus hermanos les dejaron un peso, pero no les vayas a decir, es que antes e que se levantarán, yo les agarre su dinero y fui a comprar frijoles para comer.

– Y porque no compraste azúcar?

– Es que no me ajusto

En aquel momento sentí remordimiento muy grande. No era justo que el regalo de mis hermanos se había utilizado para comprar comida, mientras yo tenía mi peso íntegro. No lo pensé dos veces para decirle a mi madre:

– Toma también mi peso, compra comida

Miré que mi madre hizo un puchero como cuando uno se aguanta las lágrimas. Me hizo una caricia en el pelo, me dio un beso y luego me dijo:

– No me lo des, tu mismo vea la tienda, trae un kilo de azúcar, un paquete de café y lo que sobre de galletas de animalitos, con eso tenemos para desayunar.

– Si mamá

Y me fui corriendo a la tienda .

En ningún momento me arrepenti de mi acción, al fin y al cabo los Santos Reyes se habían acordado d nosotros!!!

No me habían dado un peso, me habían traído….Un Regalo de Amor…

Nota del Autor:

Día de santos reyes. Cada quien es libre de inculcar esa tradición o no a sus hijos. Conozco personas que dicen ser muy realistas y no permiten que sus hijos vivan esa, ni ninguna otra fantasía. Muy respetados sus criterios. De igual manera considero que también deben de respetar a quienes sí estimulamos la fantasía de nuestros hijos (Y ahora nietos en mi caso).

Francisco Rodríguez

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